Llamados a ser custodios de la memoria del Beato Cebula

Administracion General

Publicado originalmente en OMIWORLD.ORG

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En la celebración del aniversario de la beatificación del Beato José Cebula, el Superior General pronunció una homilía instando a reflexionar sobre cómo hemos recibido este don. Planteó preguntas críticas: “¿cómo hemos acogido este regalo de Dios? ¿hemos aprendido lo suficiente de la vida y martirio de José Cebula? ¿acudimos a su intercesión?”

El Superior General enfatizó: “Hoy, Dios nos pide a nosotros, los Oblatos, y a todos los que formamos parte de esta familia, ser custodios de la memoria del Beato Cebula, manteniéndola viva y ayudándola a crecer”. Explicó que ser custodios implica estar profundamente arraigados en el amor de Cristo, como lo estuvo el Beato Cebula. A pesar de la persecución y el sufrimiento, Cebula permaneció unido a Jesús a través de la oración y los sacramentos. La tarea de ser custodios también requiere encarnar la humildad y el servicio, reflejando los actos humildes pero valientes de Cebula frente a la persecución. Finalmente, implica alimentar la esperanza, como lo hizo Cebula, manteniendo la fe en la justicia de Dios en medio del sufrimiento.

Reiterando este mensaje, el Superior General explicó además que ser custodios nos desafía a servir a la Iglesia humildemente, a ayudar a otros a descubrir los sacramentos y a sembrar esperanza en el mundo. Concluyó: “Pidamos al Beato José Cebula que ore por nosotros para que podamos convertirnos en misioneros santos, humildes y esperanzados, encarnando las cualidades que la Iglesia y el mundo necesitan hoy”.

A continuación se encuentra la homilía completa del Superior General:


Homilía Beato José Cebula
16 de junio de 2024
Luis Ignacio Rois Alonso, OMI Superior General.

Queridos hermanos. Acabamos de escuchar en la primera lectura: “Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”. La Iglesia, con la beatificación de José Cebula, confirma que él está en este grupo de mártires. Hoy damos gracias a Dios por el aniversario de la Beatificación que ha sido y es un regalo de Dios para nosotros, la Iglesia y el mundo. Al celebrar con gozo este aniversario quisiera preguntarme ¿cómo hemos acogido este regalo de Dios? ¿hemos aprendido lo suficiente de la vida y martirio de José Cebula? ¿acudimos a su intercesión? Todavía más, creo que hoy Dios nos pide a los oblatos y a los que nos sentimos miembros de esta familia que seamos custodios de la memoria del Beato Cebula, que mantengamos viva su memoria y la hagamos crecer y expandirse cada vez más.  ¿Qué significa ser custodios de la memoria del Beato Cebula?

1. En primer lugar significa estar enraizados en el amor de Cristo

Hemos escuchado en la segunda lectura  “¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?…en todo esto vencemos gracias a aquel que nos ha amado”. Al contemplar la vida y la muerte del Beato Cebula descubrimos un hombre profundamente enraizado en el amor de Cristo. Un amor que lo trasformó hasta el punto de poder experimentar en su propia carne los mismos padecimientos de Cristo en su Pasión. Ni la persecución, ni las torturas, ni los trabajos forzados, ni los insultos, ni la muerte pudieron separar al Beato del amor de Cristo. Sus compañeros en el campo de concentración dijeron que, a pesar de tantas humillaciones y su la debilidad física, el Beato conservaba una cierta dignidad, como que estaba habitado por un cierto misterio. Nosotros sabemos que ese misterio era la presencia de Jesús en medio de la crueldad del campo de concentración. ¿Cómo ha podido llegar a ese grado de unidad con Jesús?

El Beato Cebula era un hombre de oración, que cuidaba y frecuentaba los sacramentos. Precisamente el motivo de su captura fue por distribuir los sacramentos de manera clandestina. Esto nos muestra de su gran fe en la presencia trasformadora de Dios en los sacramentos y en la oración. Nosotros, como custodios de su memoria, estamos llamados a vivir este mismo amor de Cristo en la oración y los sacramentos. Quizás no suframos la represión que sufrió el Beato pero muchas veces dejamos de rezar en comunidad o en familia o  dejamos de asistir a los sacramentos por la presión social. Como custodios de la memoria del Beato Cebula deberíamos también ayudar a otros a descubrir y vivir la belleza de los sacramentos, invitándolos a participar en ellos y preparándolos para que lo hagan de manera activa. Pedimos a José Cebula que nos enseñe a rezar y a vivir los sacramentos siendo coherentes en nuestra vida cristiana, sin ceder a la presión social. Aprendamos de él a dejarnos trasformar por Dios para ser santos y situar a Jesús siempre en el centro.

2. Ser custodios desde la Humildad y el servicio.

Los que conocieron al Beato Cebula coinciden que era un hombre muy humilde. Era una humildad no cerrada en sí mismo sino que se ponía al servicio de los demás. Así lo hizo obedeciendo a lo que sus superiores le pedían, en el servicio de la formación de los futuros misioneros. Reconociendo sus propios límites pidió no ser considerado a la posición de Provincial. Pero esa humildad no era cobarde. Él mostró su valentía heroica arriesgando su vida para llevar los sacramentos a la gente a pesar de ser vigilado y perseguido. Conocía las palabras de Jesús que hemos escuchado en el Evangelio “No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; … todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió”. Confiando en su Maestro, no se quedó en su casa lamentándose de las dificultades sino que salió a la calle y se arriesgó para llevar los sacramentos a los enfermos y a otros que lo necesitaban.

La humildad se expresó en medio de las humillaciones, no respondiendo a las provocaciones e insultos de sus carceleros. Vivió como Jesús con mansedumbre sus momentos de pasión. Siervo humilde dio testimonio de su Señor viviendo como Él los momentos de su pasión, tomando su cruz para cumplir la voluntad del Padre. La memoria del Beato Cebula desafía nuestra vida cristiana cómoda que solo busca reconocimientos o solo busca ser servidos y no servir. Si queremos ser custodios de la memoria del Beato tenemos que preguntarnos cómo ponernos al servicio de la Iglesia como humildes servidores. Nos  preguntamos también si nos ponemos al servicio de nuestros hermanos con problemas o al servicio de los pobres o preferimos mirar hacia otro lado. Además, ante las situaciones difíciles, o ante la incomprensión o insultos de algunos que se burlan de nuestro testimonio cristiano estamos invitados a responder con mansedumbre.

Ser custodios de la memoria del Beato Cebula nos lleva a preguntarnos sobre la caridad convertida en un servicio humilde como religiosos, sacerdotes y laicos. Ser custodios de su memoria nos lleva a intentar ser testigos de Cristo poniéndonos generosamente al servicio de los que están en necesidad material o espiritual. Pidamos al Beato Cebula que nos ayude a ser humildes y valientes servidores para desde la caridad dar testimonio de Jesús en nuestro mundo.

3. Ser custodios alimentando la esperanza.

La esperanza comienza cuando ya no hay ningún motivo para esperar. Escuchando el relato del martirio del beato Cebula podemos ver que en el momento en que todos hubiéramos desesperado, él mantuvo la esperanza de una manera heroica. En efecto, todas las torturas estaban destinadas a deshumanizar al padre Cebula. Toeturas físicas, morales y espirituales para hacerle renegar de aquello que había dado sentido a su vida, su condición de religioso y sacerdote. Sufrir tanto le llevó al Beato a decir que nunca pudo imaginar que un hombre podía ser tan cruel. Sabiendo que llegaba su último momento no desesperó. Incluso la respuesta a sus carceleros diciendo que el que está a cargo de todo es Dios y nos ellos, nos muestra el grado de esperanza que tenía en la justicia divina. Esperó cuando nada invitaba a la esperanza. Como Jesús, puso su vida y su muerte en manos de Dios.

Ser custodios de la memoria del Beato Cebula nos invita a vivir la esperanza, nos invita a esperar en el Señor ante cualquier situación por muy desesperada que nos parezca. Ser custodios significa también ser sembradores de esperanza entre aquellos que están perdiendo su esperanza. Las Constituciones y Reglas de los Oblatos nos dicen que “creciendo en la fe, la esperanza y el amor nos comprometemos a ser levadura de las bienaventuranzas en el corazón del mundo”. Una bella propuesta para hacer lo que hizo el Beato Cebula que con su martirio, viviendo las bienaventuranzas, sembró la esperanza que hoy florece en la celebración del aniversario de su beatificación. Como él, también nosotros estamos llamados a sembrar la esperanza que es Cristo en nuestro mundo de hoy. 

Queridos hermanos, la misión de ser custodios nos compromete a conocer y hacer conocer más íntimamente el testimonio del Beato a Cébula, a caminar con él en nuestra vida. Nos invita también a aprender de su ejemplo para ser testigos humildes y valientes de nuestro Señor Jesucristo. Nos invita a orar con Él pidiendo su intercesión ante Dios para poder manifestar su amor y su justicia definitiva. Beato José Cebula, ruega por nosotros para que seamos custodios de tu memoria, convirtiéndonos en los santos misioneros, humildes servidores y sembradores de esperanza que la Iglesia y el mundo de hoy necesita. Amén.

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