La interculturalidad como Profecía

Administracion General

Publicado originalmente en OMIWORLD.ORG

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La semana pasada todos los miembros del gobierno central hemos participado en una sesión de dos días sobre la interculturalidad. Nos ha ayudado el p. Peter Claver, SVD, nacido en Ghana y Provincial de su Provincia madre en Alemania con más de 200 miembros de los que en torno a la mitad son originarios de otros países. Como comunidad formada por once oblatos de once diferentes nacionalidades necesitamos ponernos en camino para promover intencionalmente entre nosotros la interculturalidad.

Fue una buena experiencia que nos hace comprender que no es suficiente tener una sola sesión ya que la interculturalidad es un proceso con sus retos y oportunidades. Simplificando mucho las cosas, poner juntos gente de diversas culturas respetándonos y tolerándonos (multiculturalidad) es relativamente fácil. También es posible encontrar cierta armonía si solo buscamos las similitudes de nuestras culturas valorándolas pero evitando poner en juego nuestras diferencias (transculturalidad). Aunque es un tema de por sí complejo para desarrollarlo en pocas líneas, creo que en la vida religiosa estamos llamados a ser comunidades que viven la comunión misionera y nuestro reto es la interculturalidad en la que nos reconocemos reconociendo las diferencias y las cosas comunes para juntos crear “eso nuevo” que viene del Espíritu Santo. Sin dejar de ser lo que somos, nuestra propia humanidad personal quedará enriquecida en esta dinámica a la vez que permanecemos abiertos a lo nuevo que entre todos vamos construyendo. Por supuesto que esta nueva realidad no se crea en el aire o en la nada y tendrá que tener muy en cuenta el contexto en el que se encarna.

En esta época, como nunca antes, los movimientos migratorios están creando muchas situaciones en que las distintas culturas se encuentran con una rapidez hasta ahora no conocidas, poniendo en riesgo la convivencia y también la pérdida de identidad. Las comunicaciones facilitadas por la tecnología no siempre respetan los procesos naturales. Quizás si nosotros trabajamos intencionalmente en nuestras comunidades en la dinámica de la interculturalidad podemos ser profecía evangélica para nuestro mundo. En este sentido podemos leer juntos lo que nos dice el número 17 y el 19.1 del Documento Peregrinos de Esperanza en Comunión del último Capítulo general y pensar cómo vamos a ponerlo en práctica. La mayoría de nuestras casas de formación primera ya están embarcadas en esta dinámica, pero se puede hacer mucho más. Y no solo los oblatos en formación primera, de una manera o de otra todos necesitamos entrar en esta dinámica. Todos y no solo los que van a vivir en otro país diferente al de su origen.

¿Nos atrevemos a peregrinar por las sendas de la interculturalidad?

Luis Ignacio ROIS ALONSO, OMI
Superior general.

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